miércoles, 18 de abril de 2018

Los que ya no están en nuestros sueños


Por: Laura Quiceno

Eran visitantes frecuentes en las tramas nocturnas.

Vivíamos la cotidianidad del día con algunas alteraciones durante la noche.

El momento íntimo en el que te abrazaba mientras lavabas la loza se trasladó a un apartamento inexistente.

En una sesión de fotos de revista aparecían generaciones futuras.

Una obra de teatro de colegio se transformó en una serie nocturna con la introducción de una Sinfónica en el elenco.

Lagunas inmensas, montañas con nieve que se veían a través de ventanales, ya no están.

Se fue él. La piel parecía seguir despierta en la noche. Éramos otros, lucíamos diferentes, pensábamos diferente.

Solo un sonido suelto, una frase ajena en la calle parece traerlos de regreso. Se convirtieron en un recuerdo de vigilia, ya no están hechos de material onírico.

Los que se fueron de nuestros sueños fueron exiliados por nosotros o tal vez ellos nos desterraron antes.

Nos condenaron a no sentirlos ni siquiera en sueños.

Nos condenaron a no soñarlos, que es una forma de olvido.

Foto: Juan Cristóbal Cobo

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