domingo, 8 de abril de 2018

No sé echarme pintalabios rojo


Por: Laura Quiceno.

Tengo 31 años y no sé echarme pintalabios rojo. Lo asoció con llamar la atención, situación de la que huyo desde niña.

Siempre me quedo mirando a las mujeres que lo usan en la mañana, me parece un bello despropósito.

A las que lo usan de noche, en conciertos, en discotecas, les pregunto: ¿cómo hacen para besar?, ¿cómo logran que no se corra?

Nunca he jugado a aplicarlo frente al espejo en las rutinas solitarias.  Desconozco parte esencial de la historia de la seducción femenina. Por otra parte, siento que conservo la lozanía.

Pintarse los labios de rojo es una declaración de seducción. Tal vez cuando una mujer aprende a hacerlo es un ritual de paso, como la primera vez que viajas sola o amas a alguien.

Pintarse los labios de rojo es un acto cinematográfico, como llevar una minifalda o usar tacones.

Nunca un hombre ha corrido pintalabios rojo de mi boca y en ese acto esta una primera vez que tengo que vivir.

Pintarse los labios de rojo es jugar a ser una mujer que tal vez ya fuimos en el pasado.

El día que lo aplique en la mañana entenderé ese bello despropósito femenino. El placer de jugar por siempre.

Foto: Juan Cristóbal Cobo.

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