jueves, 10 de mayo de 2018

Cada vez me parezco más ella




Por: Laura Quiceno

Cada vez me parezco más a ella, al pelo alborotado que Alba llevó con rebeldía.

Al aura de soledad, de misterio, de melancolía que la inundaba a veces.

Cada vez me parezco más a ella, a una belleza admirada por todos e incomprendida por ella. A una fascinación por lo íntimo, por lo que se cuela en la mente con el alma en pijama y sin maquillaje.

Cada vez me parezco más a ella, a ser una mujer con un lunar en la cara, ella en el cachete y yo con uno sobre la boca. Una señal que nos distingue de los demás. Estamos marcadas, con ese halo de particularidad, de rasgos no convencionales.

Cada vez me parezco más a ella, así no sepa lo que es ser madre a los 22 y sumergirse en un amor que desconozco.

Cada vez me parezco más a ella, con cuadernos llenos de ideas, de destellos que son guardados con sigilo y que pasarán de generación a generación en esta dinastía melancólica femenina.

(Mamá, ¿dónde guardas esos cuadernos?)

Cada vez me parezco más a ella, así haya elegido a un hombre tan diferente del que se enamoró ella.

Cada vez me parezco más a ella, así con cada viaje, con cada beso me aparte de lo conocido y recorra caminos que ella hubiera querido recorrer.

Cada vez me parezco más a ella y a su asombrosa capacidad de conmoverse con el dolor de los demás desde las entrañas.

Intuimos alegrías, anticipamos dolores.

Cada vez me parezco más a ella, a intentar sanar con un solo abrazo las lágrimas de otras mujeres.

Cada vez me parezco más a ti al mirarme en el espejo y al hacerme hoy esta fotografía.

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